Sentado en las rocas del balneario, imagino como las olas me salpican, de onda, para sacarme el calor. Inmerso en el mismo juego, volviendo a la casa, encuentro un rancho hecho de tablas, de una de las cuáles sale un brote con un conjunto de pequeñas hojas color verde claro. Imagino que la naturaleza, de espíritu infantil, construye su árbol en la casa.