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miércoles, 25 de junio de 2008

Campaña publicitaria

Él hojeaba una carpeta de documentos, fruncía el ceño, y se sostenía la barbilla entre pulgar e índice. Cada tanto su cabeza se movía de izquierda a derecha, en seña de negación.

En las hojas, aparecían tablas, gráficos, y conjuntos de datos, aparentemente presentados de manera simple, como para que cualquier cristiano pudiera procesarlas de manera ágil y eficiente.

Sus servidores lo miraban con una mezcla de miedo y respeto. Los informes eran claramente negativos, y sabían que la reacción del capo no iba a ser buena.

De pronto él se paró de la silla, tiró los papeles y vociferó:

- ¿Qué estamos haciendo señores?¿ La estamos regalando? ¿Resulta que ahora viene cualquier gil y se la lleva?.
No, gente, vamo` a encarar, esta no es así, nunca fue así. Acá nos está garroneando cualquiera, ahora resulta que hasta los brazucas nos están sacando la nuestra. Vamo` arriba. No seas malo.

Salimos con una campaña publicitaria, ¡ya!

Preciso una campaña simple.

Necesito una frase simpática, pegadiza, repetitiva, que no exija nada, y sobre todas las cosas, necesito una campaña austera, porque después los tenemos a todos encima, puteando con los lujos de la sede, y los otros comiéndonos de atrás, serruchándonos el piso con lo mismo, y la re putísima madre que los parió.

No hablo más, porque estoy muy caliente, se me va a zafar la boca con uno de ustedes y no quiero. Saquen ya esa campaña. ¡Ya!