¿Qué tal, amistad? Yo soy el dueño del reproductor de mp3 que, en este momento, tienes entre tus manos.
Te dejé grabado este mensaje, porque, lo que ocurrió, ya lo tenía previsto.
Tus colegas y vos, ya me tenían acorralado, y yo sabía que en algún momento me la iban a dar.
Espero que este reproductor te permita gozar de la música de las mejores maneras. Yo se que tu le vas a cargar otra selección musical, totalmente distinta, y me parece perfecto, quiero que lo disfrutes, pues éste equipo, no merece otra cosa.
Te deseo la mejor de las suertes.
Eso sí, todos los días, pero todos los días, de aquí, hasta tu muerte, no olvides revisar lo que hay debajo de tu cama antes de acostarte.
Porque la venganza, es un plato que se come frío.
Crítica (sin spoilers) de Oppenheimer
Hace 2 años
