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lunes, 14 de abril de 2008

Rodolfo Sabenombres

Rodolfo Sabenombres, es portador de un apellido que lo signó para siempre.

Los ancestros paternos de Rodolfo, siempre se caracterizaron por tener la capacidad innata de retener nombres, de tal manera que, dado un apellido, era inmediato para ellos entregar el correspondiente nombre de pila.

Las hazañas de la familia de Rodolfo, habían sido realmente asombrosas, su abuelo, trabajó en un circo, en el cual invitaban participantes del público que pedían nombres a los apellidos mas olvidados, sin embargo, el nono jamás había fallado. Por su parte, el papá de Rodolfo, también había llevado una intachable trayectoria, desarrollando su profesión arriba de los ómnibus que recorren la capital, y, al igual que su padre –el abuelo de Rodolfo- nunca falló en una sola respuesta.

Rodolfo, por su parte, tuvo una mejor visión comercial, y llevó adelante su tradición familiar en programas de televisión.

La exposición a millones de personas, imponía en Rodolfo, una dosis de nerviosismo superior, con lo cual, Rodolfo, en cinco minutos frente a las cámaras, sufría picos de stress importantes. Pero pagaba con ello la cuota del chalet.

El mayor triunfo de Rodolfo, es recordado de una manera exacta, por Rodolfo y sus seres queridos, hasta hoy, diez años después.

Corría el año 1998, cuándo Rodolfo recibió el llamado de la producción de Susana Gimenez, y fue invitado a su programa, uno de los de mayor suceso en el Río de la Plata.

Ya en el plató, Rodolfo fue introducido por la conductora, y comenzó la dinámica de preguntas:

SUSANA- Gimenez

RODOLFO- ¡Susana!

SUSANA- Correcto, ahora vamos con uno mas difícil: Iniesta

RODOLFO- Roberto

SUSANA: Púa

RODOLFO: Victor

Pero el mayor de los retos, y el triunfo más recordado de Rodolfo recién estaba por venir, cuando Rodolfo no lo esperaba Susana inquirió:

SUSANA – (Silencio)

Cuando Susana terminó de consultar, sin brindar ningún apellido, Rodolfo transpiró. Transpiró. Pensó y pensó. No entendía el concepto, pero llegó a una conclusión, y ganó la gloria:

RODOLFO - ¡Alcides!