- ¿Será posible que llegues otra vez borracho y a las siete de la mañana?
- Bueno mamá, es que...
- ¡Es que nada! ¿Vos te crees que esto es una pensión?
- Bueno, a decir verdad, sí mamá, te recuerdo que desde que papá falleció -víctima de aquella brutal enfermedad que lo fue secando hasta que crujió como una hoja en otoño- nos tuvimos que venir a vivir a una pensión, ya que papá era el que laburaba, mientras vos te hacías las manos y los pies, te peinabas, y te comprabas ropita sexy para los otros. Porque en eso sí tenés razón, el viejo llegaba tan cansado del laburo que no te tocaba ni una canción en el piano.
- Ah, ok.
Crítica (sin spoilers) de Oppenheimer
Hace 2 años
