viernes 17 de julio de 2009

Triple tuerto

Era Franco de Acevedo Galo, mozo de lugares y hacienda, de bien habida y mucha fortuna, noble y honrado, pretendido de doncellas, y adorado de sabios y de vulgo. Su amigo, que siamés parecía, era Guillermo Roca Román, de no menos lugares y fortuna que nuestro antemencionado Franco.

Franco y Guillermo, díjose, vivían una vida sola en sus vecinas tierras. Guillermo, era también señor y amo de castillos y hacienda, por que atrujo la mirada de doncellas no contadas, al par de su par. Por ser Guillermo bien armado de paciencia y entendimiento, no eligió la enemiga de sus sueños, hasta no haberse asegurado de su grande discreción, comedimiento, y fermosura que ni sol de agosto le empatase. María de Luján Alcalá, contrajo estado con Guillermo a sus veintiuno años, por permiso de su padre, que en viendo la mucha discreción de Guillermo, no dudó de darle en casamiento.

Mas Guillermo no contentose con haber la más bella de las princesas, por precisar, pareciese, de más de una enemiga para vivir de buenas formas. La mala vida de Guillermo descubriose un último de marzo por Franco, que pronto interpeló en cara a Guillermo.

Las razones allí dichas fueron tan muchas como variopintas, por lo que no vienen al caso, como sí viene el deseo de Franco de acometelle a mojicones a su hermano por el grave desaguisado fecho. Mas no hubo allí pelea en brazos, sino en argumentos y razones.

Al otra semana, y en silencio rapaz, escribió Franco un billete para María de Luján y enviole por un mancebo de su hacienda, así rezaba el dicho:

“Fermosa y mi bien amada María:

Ya no puede soportar mi entendimiento el trato de mi amigo de otro tiempo, para vuestra merced. Llegó a mis ojos y a mis razones, que hubo Guillermo caído y no una, sino muchas veces, en tentación y en pecado. Porque pido que termínese su relación y contemple vuestra merced de posibilidades de ver el amanecer desde mi balcón en próximos momentos.

A sus pies, Franco”


Otro día de haber recibido María el billete de Franco, golpeaba la puerta del su castillo por proponelle de tener amores y criar un pequeño, comenzando luego. A lo que Franco respondiole que no podía aún tener un niño, por deber cumplir el servicio de marina el año entrante. De éste modo, y por las mismas razones, propuso María de Luján de engendrar igual el crío, y tenelle, y decille a Guillermo que él era su padre. Pedido al que accedió Franco, más por lujurioso qué por convencido de buena forma.

La relación, entonces, de Franco y María, se mantuvo secreta por durante dos meses, al cabo de los cuales, preñada María, alegre y campante contó al pueblo, del primer noble al último pastor, que habiendo dejado al infiel Guillermo por habelle puesto cuernos, era ahora esposa y madre del pequeño hijo de Franco de Acevedo Galo.

jueves 9 de julio de 2009

¿Vos te crees que esto es una pensión?

- ¿Será posible que llegues otra vez borracho y a las siete de la mañana?

- Bueno mamá, es que...

- ¡Es que nada! ¿Vos te crees que esto es una pensión?

- Bueno, a decir verdad, sí mamá, te recuerdo que desde que papá falleció -víctima de aquella brutal enfermedad que lo fue secando hasta que crujió como una hoja en otoño- nos tuvimos que venir a vivir a una pensión, ya que papá era el que laburaba, mientras vos te hacías las manos y los pies, te peinabas, y te comprabas ropita sexy para los otros. Porque en eso sí tenés razón, el viejo llegaba tan cansado del laburo que no te tocaba ni una canción en el piano.

- Ah, ok.

lunes 6 de julio de 2009

Carnicería "La abuelita"

Al fin llegó, para todos aquellos que la estaban esperando, Carnicería "La abuelita".

Así es amigos, llegó "La abuelita", la carnicería para ex-vegetarianos. Ustedes se preguntarán en qué consiste una carnicería para ex-vegetarianos, pues en sencillos términos lo pasaremos a explicar.

El querido y respetable vegetariano no come carne por no andar matando a los bichitos, y nosotros, con esta propuesta los vamos a dejar fríos, porque carnicería "La abuelita" es la única carnicería que vende carne de animal fallecido por obra y gracia del señor.

Vendemos animales muertos por muerte natural. Animales muertos de viejitos. No matamos al animal, somos pacientes y esperamos que se muera solo.

Para que tu chimichurri no bañe la crueldad: Carnicería "La abuelita".

miércoles 1 de julio de 2009

De porqué la quiero

La quiero porque me abrazó llorando en un concierto, y no estaba emocionada por la letra de la canción, sino por la música. La quiero porque dice que mis lágrimas son más saladitas que las de ella, y me pide que pruebe. La quiero porque se despierta todos los días con la canción “Despeinada”. Porque cuando era chica le regalaron una muñeca flaca, y le puso pancita para que se pareciera más a su mamá. Porque es rara. Porque está loca la quiero. Aunque después me queje de eso, la quiero porque esta nena es un tango en inglés.

jueves 25 de junio de 2009

Murió Michael Jackson

Desde aquí, cariñosamente, le decimos: "Chau, negrito".

Viejo loco

Este es un viejito que no quiere jubilarse.

lunes 22 de junio de 2009

Cuestión de costos

La noticia había volado por el pueblo: el conocido ejecutivo de traje y sonrisa planchados y semi-permanentes tenía en el PC de su empresa un arsenal de porno infantil.

Él, negó haber puesto allí esos archivos, sin embargo, las auditorías realizadas por el equipo de informática no se ponían de acuerdo con su afirmación.

Además de ser un hombre muy conocido en el lugar, el señor era muy apreciado por la mayor parte de las personas de su entorno, miembro del Opus Dei, padre ejemplar de nueve hijos, y señor cero faltas en la misa de once dominical. Así fue que uno de sus amigos le ofreció un trabajo mejor al día siguiente de su despido.

Esta noche, en la cama, su señora es acosada por las preguntas del silencio ¿sería verdad? ¿Sería capaz su marido –padre de nueve hijos- de excitarse mirando niños? O peor aún ¿sería capaz de calentarse con sus propios hijos?

El silencio preguntó, y fue el mismo silencio el que recibió las lágrimas de la mujer. Esa noche, un costado de la almohada se empapó de dudas y certezas. Llorar en silencio es algo horrible, pero ocurre que la hipocresía también tiene sus costos.