En las hojas, aparecían tablas, gráficos, y conjuntos de datos, aparentemente presentados de manera simple, como para que cualquier cristiano pudiera procesarlas de manera ágil y eficiente.
Sus servidores lo miraban con una mezcla de miedo y respeto. Los informes eran claramente negativos, y sabían que la reacción del capo no iba a ser buena.
De pronto él se paró de la silla, tiró los papeles y vociferó:
- ¿Qué estamos haciendo señores?¿ La estamos regalando? ¿Resulta que ahora viene cualquier gil y se la lleva?.
No, gente, vamo` a encarar, esta no es así, nunca fue así. Acá nos está garroneando cualquiera, ahora resulta que hasta los brazucas nos están sacando la nuestra. Vamo` arriba. No seas malo.
Salimos con una campaña publicitaria, ¡ya!
Preciso una campaña simple.
Necesito una frase simpática, pegadiza, repetitiva, que no exija nada, y sobre todas las cosas, necesito una campaña austera, porque después los tenemos a todos encima, puteando con los lujos de la sede, y los otros comiéndonos de atrás, serruchándonos el piso con lo mismo, y la re putísima madre que los parió.
No hablo más, porque estoy muy caliente, se me va a zafar la boca con uno de ustedes y no quiero. Saquen ya esa campaña. ¡Ya!
