sábado, 27 de septiembre de 2008

Terapia - Capítulo 4 - Episodio del supermercado, segundo

Caminando entre las góndolas, no lo vi venir. Pero él sí me vio, cuando puse la vista al frente, estaba ahí.

Me volvió a pedir perdón, todo colorado, me dijo que lo que había hecho le había parecido divertido, pero que entendía que yo hubiera quedado con un poco de miedo, dado que no lo conocía.

Me aclaró que no era un sicótico, me dijo que no me preocupe, y me regaló un paquetito de bombones, a modo de disculpa.

Cuando se despidió de mí, con un beso, me dejó la mente revuelta, me sentía una idiota, obviamente lo había prejuzgado, cuando él simplemente había intentado hacer un juego entretenido, original.

Pero ninguno de sus actos era común. Y ésta no era la excepción.

Cuando el mundo se movió debajo de mi, para que yo llegara a la caja del super con mis bombones en la mano, y caminando sobre el aire, noté que los bombones, los tenía que pagar yo.

Lo siguió logrando: esa noche, me comí los bombones pensando en él.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Terapia - Capítulo 3 - Episodio del mensaje

Al día siguiente, el celular de Noelia vibró sobre la mesa, y se movió casi un centímetro, como arrimándose a su dueña. Era un mensaje de texto, que simulaba ser un recordatorio:

“No olvidar: llamar al loquito de la yerba”

No tuve más remedio que responderle, le puse que parara, que ya me estaba dando miedo, y que si su objetivo era seducirme, ese no era el camino.

Inmediatamente me llamó, y me pidió disculpas, me dijo que su pretensión, era otra, que él, en general, no era muy “normal”, y que bueno, que si me había molestado, me pedía disculpas.

Con todas estas estrategias, sí algo no generaba en mí este hombre, era indiferencia.

Finalmente, y como era de prever, nos volvimos a encontrar en el supermercado.

martes, 9 de septiembre de 2008

Terapia - Capítulo 2 - Episodio del supermercado

Nos conocimos en el supermercado. Yo estaba apunto de agarrar el último paquete de yerba que quedaba en la góndola, y cuándo ya tenía estirado el brazo, llegó el y lo agarró antes, riéndose de mí a carcajadas.

Al día siguiente, el portero del edificio, me entregó un paquete, envuelto como para regalo.

Al abrirlo, encontré la yerba, y un papel con un número de teléfono “llamame”.

Por supuesto que lo tiré, no entraba en mis planes mezclarme con un maniático que me hubiera seguido a casa para hacer esa jugada.


Martina fumaba y levantaba las cejas, con una sonrisa contenida.

Cuándo abrí el paquete, porque, de última, no lo iba a tirar, encontré otra sorpresa.

Dentro del paquete de yerba, había otro mensaje “Soy el hermano del papelito anterior, a mi no me tires como a mi hermano, y llamá a mi amigo, dale”.

Me dio risa. No me pude aguantar, ¡qué imbécil!

Con el correr de los días, este asunto fue quedando en el olvido, aunque debo confesar que dudé algunas veces si llamarlo o no, todo eso, hasta que pasó lo del mensaje.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Terapia - Capítulo 1 - Episodio presentación de Noelia

Yo soy Noelia, nunca me había planteado llegar a terapia. Pero la vida nos plantea situaciones, y las decisiones se toman en tiempo real. No puedo esperar a otra vida para decidirme.

Vine porque, últimamente, estoy bastante confundida, lo suficientemente confundida, como para no poder explicar claramente porqué vine, pido disculpas.


Frente a ella, la sicóloga, Martina, fumaba sin detenerse. El consultorio estaba inmerso en una nube formada por el humo del tabaco de Martina, sumado al del incienso de pachuli, que además, desprendía un olor, que mezclado con el del tabaco, era repugnante, pero eso no parecía alterarla. A Martina.

Apenas se terminaba uno, encendía otro. De las dos cosas.

Hace unos meses terminé una relación larga, con un tipo, que no se describir, un tipo de otro planeta. Raro.

Él es distinto a todos los demás, todo lo que hacía, y decía, era contra puesto a mi vida gris, de oficinista, tanto así, que no entiendo cómo se fijó en mí.

Yo tenía una vida muy normal: oficina, hogar, tareas domésticas, y un día apareció.

lunes, 21 de julio de 2008

Las verdaderas causas

Esto es por la paz mundial, no queremos más guerra entre los hombres, porque no estamos aquí para eso, yo creo que cada uno debe buscar su misión en la vida, e intentar llevarla a cabo, respetando a los demás.

Por la alimentación de los niños del África, no queremos ver más niños con hambre en África, mientras otros derrochan sus abundancias, es por una humanidad más sensible y solidaria.

Es por los ositos panda. Es por las ballenas. Por el medio ambiente.

Es por los derechos de las mujeres, porque no es utópico pensar en una sociedad en la cuál la igualdad sea un hecho.

Por estas, y por muchas otras causas, quiero ser miss universo.

sábado, 12 de julio de 2008

El fanático

(Locación: kiosco, o local donde se vende timba)

- Buen día, ¿tenés 5 de oro?
- Tenemos, decime los números
- impecable, quiero dos veces el 03, el 04, el 05, y el 06.
- ¿Dos veces el 03?
- Si, si.
- Es que no se puede, tenés que apostar cinco números diferentes
- Mmm…no sabía, bue…disculpe, hasta luego.


El fanático de Rafaela Carrá salió del kiosco, decepcionado.

martes, 1 de julio de 2008

Imprecato

Los tres hombres se encontraban en la sala. En una de las paredes, un gran espejo le hacía saber al criminal que al otro lado había más gente mirando.

El agente de la ley (aquí le llamaríamos policía) lo intentaba interrogar, y el traductor lo asistía en sus funciones. Era común que los detenidos en el aeropuerto no hablaran el idioma local.

DETENIDO – No entiendo, ¿ustedes dicen qué me detienen por ser rubio?

TRADUCTOR – Si.

DETENIDO – Pero ¿es ilegal ser rubio? No entiendo, no lo sabía.

TRADUCTOR – Sadi no se le monard be imprecato. No precure.

AGENTE – Is. De lix amuse, no probeca de limprebilit.

TRADUCTOR – El desconocimiento de la ley no lo exime de culpabilidad, mi amigo. Marchó.

DETENIDO – Vayanse bien a la concha de su madre.

TRADUCTOR – sadi de írteli nela pepa del menora.

AGENTE – Mela garré. De marcant la goní prelatio en bagach.

TRADUCTOR – Dice que le chupe la pija. Y pregunta qué es el libro que traía en su bolso de mano.

DETENIDO – Una guía de turismo.

TRADUCTOR – Aturist güidans

AGENTE – Melgui tu reder de conti tusión; ¡ponetélagatorra!

El traductor y el agente se cagan de risa con ésta última frase. El detenido los mira con la misma confusión de siempre. No entiende nada.

TRADUCTOR - Dice que mejor hubiera leído el código civil; ¡Zopenco!